Vienes ahora tal azúcar muerta,
a disputar los vagos,
silenciar a mansalva,
generar vacíos,
a nombrar la geografía baja de tu estatura.
A despuntar los lastres hilos de nuestras conversaciones…
Vienes cuando la sombra intima con la luz,
Cotidiana y aburrida, hierve en el aceite
el paredón ancho de nuestra afección.
En fin… se cierra la ventana monótona
que encontraste abierta.